Dentro de las múltiples causas por las cuales un usuario podría perder su información, están los códigos maliciosos.

Diseñados por cibercriminales para obtener rédito económico (ransomware), estas amenazas suelen robar datos sensibles de la víctima como credenciales bancarias y otras. Asimismo, algunas de estas amenazas dañan la información de la persona borrando determinados tipos de archivos, o en otros casos, cifrándolos con contraseña como forma de extorsionar al usuario para pedirle dinero a cambio. Considerando que no toda la información posee el mismo valor, se hace necesario decidir qué archivos deben ser respaldados y cuáles pueden ser obviados.